Los hombres sí son de Marte

La idea de que los hombres y las mujeres hablan en idiomas distintos nunca había sido más acertada. Por primera vez, la ciencia revela que el cerebro es el culpable de esta falta de conexión y entendimiento por parte de ellos.

Quizá el cliché de que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus no sea mero cuento. Y es que por primera vez, la ciencia confirma que a los hombres les resulta complicado entender las emociones de las mujeres.

Quizá para muchos –y, sobre todo, muchas– esto solo confirme algunas de las frustraciones que viven en pareja. ¿Quién no ha pasado por esa discusión de cajón? Mientras ella experimenta algún tipo de emoción no alegre (tristeza, enojo, preocupación), él sigue su vida como si nada.

En el mundo de la ciencia cognitiva, la capacidad de reflexionar sobre el estado mental de otras personas recibe el nombre de Teoría de la Mente (ToM, por sus siglas en inglés).

Para comprobar las diferencias entre hombres y mujeres, investigadores del Hospital de la Universidad LWL en Bochum, Alemania, analizaron la actividad cerebral de 22 participantes del sexo masculino de entre 21 y 52 años, mediante imagen por resonancia magnética funcional (iMRF), mientras miraban fotografías de ojos humanos.

En la prueba, conocida como “Reading the Mind in the Eyes Test” (RMET, por sus siglas en inglés), a los participantes se les solicitó determinar el género o el estado emocional de las personas a las que correspondían los pares de ojos que se mostraban en las imágenes. Esto, con el fin de evaluar la capacidad que tienen los hombres para “leer” las emociones de otras personas.

El estudio, publicado este mes en la revista PLoS ONE, señala que los científicos partieron de la evidencia de que los déficits en el reconocimiento de las emociones faciales podrían estar vinculados a la dificultad de extraer información relevante de la región ocular, que también incluye la dirección de la mirada.

El ojo, mencionan los investigadores, “sigue siendo una de las fuentes de información social más ricas para atribuir estados mentales a los demás”.

Si bien los hombres no tuvieron problema en determinar el género de la mirada de sus congéneres y de las mujeres, sí tuvieron problemas al momento de reconocer el estado emocional de los ojos femeninos.

Se encontró que los voluntarios tenían el doble de dificultad de detectar el estado de ánimo de las mujeres, en comparación con los ojos de otros hombres. En promedio, los participantes se tardaron aproximadamente 40 milisegundos más en juzgar las emociones de las mujeres.

De hecho, realizaron una mejor “lectura” emocional de la mirada de los hombres (alrededor del 87 por ciento de las interpretaciones fueron correctas) que de los ojos de las mujeres (aproximadamente 76 por ciento).

¿La razón? Los científicos apuntan a diferentes patrones de actividad cerebral registrados en el escáner de IMRf.

Cuando los varones se daban a la tarea de inferir el estado mental de sus congéneres, los investigadores observaron un aumento en una área del cerebro conocida como el hipocampo derecho y la corteza cingulada anterior rostral (rACC, por sus siglas en inglés).

Ambas regiones cerebrales, menciona el estudio, “(…) están involucradas en la adquisición y en la expresión de las recuerdos emocionales”. Esto lleva a los científicos a concluir que posiblemente los hombres hicieron un mayor uso de su memoria autobiográfica al “ponerse en los zapatos” de las personas de su mismo sexo y proceder a interpretar sus emociones.

Empatía como supervivencia

Los científicos especulan que la capacidad de mentalización, “que permite a las personas empatizar con otros para poder predecir sus creencias, sus intenciones o su conducta, o incluso para engañar a otros cuando sea necesario”, también pudo verse influenciada desde el punto de vista evolutivo.

Explican que la capacidad de interpretar de forma precisa los pensamientos y las intenciones de otras personas del sexo masculino, particularmente las señales de amenaza, pudo haber sido un factor de supervivencia en los tiempos antiguos.

“A medida que los hombres tenían una mayor participación en la caza y en la lucha por el territorio, habría sido más útil para ellos poder predecir y prever las intenciones y las acciones de sus rivales del mismo sexo”, divulgan los investigadores.

De hecho, el estudio revela que existe evidencia de que en comparación con las mujeres, los hombres son mejores en identificar las expresiones faciales de enojo. Incluso se ha demostrado que cuando los hombres se exponen a rostros masculinos iracundos, registran una mayor excitación fisiológica, así como un incremento en la actividad de rACC. Esto no sucede cuando son expuestos a una cara femenina que demuestra enojo.

fuente original vía reporteindigo.com

 

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